¿Pero tú has visto alguna vez un punkie, nena?

Mi gozo en un pozo. Llevaba varios días con ganas de ver las fotos de la Gala del Metropolitan Museum (MET para los amigos) de New York porque este año prometía ser más que interesante. Me explico para los no iniciados: cada año el MET escoge un tema o un código (vestir de blanco y negro, por ejemplo) relacionado con una exposición sobre moda y con una venta de prendas temática organizada con el objetivo de recaudar fondos. Acuden prácticamente todos los diseñadores importantes del momento con ‘acompañantes': niñas monas vestidas por ellos. Y este año la temática era ‘Punk: Chaos to Couture 2013′.

¿Lo entendéis ahora? Modelos y actrices disfrazadas de punkies con vestidos de Alta Costura, la sola idea me resultaba tan malvada y estilísticamente deliciosa… Pero al ver finalmente las fotos de la velada mi decepción ha sido mayor que en aquel cumpleaños infantil en el que exigí que todos los invitados fuesen disfrazados y solo cumplimos el requisito 4 de los 50 críos (Os odio, me acuerdo de todos vosotros y os odio).

Pues eso, que en este post no sólo voy a tener en cuenta si la invitado en cuestión no iba hecha un adefesio sino hasta qué punto hizo caso del ‘dress code’ de la cita y ahí si que se salvan muy poquitas. Porque seamos claros, ir a una fiesta dedicada al punk con un vestido de alfombra roja es arriesgar más bien poco o nada.

Ana Wintour e hija, Bee Shaffer, de Chanel y Erdem

Ana Wintour y su hija, Bee Shaffer, de Chanel y Erdem respectivamente.

Un ejemplo claro es el de la editora de Vogue y su hija. Es de imaginar que Wintour nunca se haya cruzado con un punkie, teniendo en cuenta el ritmo de vida de estrenos, galas y semanas de la moda que lleva, pero no sé, podría haber escrito el término en Google para saber qué significaba. Por curiosidad, aunque sea. No podían haber ido menos apropiadas ni a propósito (conociéndola quizá fue así).

Nora Zehetner, de Marchesa

Nora Zehetner, de Marchesa.

Esta no sé quien es, pero está claro que le gastaron una broma pesada al decirle que la temática era ‘Bollywood’ y no el punk.

Uma Thurman, de Zac Posen.

Uma Thurman, de Zac Posen.

Lo de Uma Thurman es todavía más peliagudo: no contenta con pasarse lo del punk por el forro… de su vestido verde, estaba rarísima y no especialmente favorecida. Vamos, que iba hecha un horror. Si quería tener pinta chunga, hubiese sido mejor (y más comprensible) que se rapase la cabeza y llevara un pitillo de cuadros con imperdibles.

Zooey Deschanel, de Tommy Hilfiger.

Zooey Deschanel, de Tommy Hilfiger.

Hombre, soy consciente de que sugerirle a Zooey Deschanel que lleve un look inspirado en el punk es mucho pedir porque es probablemente una de las niñas más cursis que existen sobre la faz de la tierra, pero se podía haber esforzado un poco… no sé, vistiendo de negro y no de color pastel, para variar.

Y como son un montón de ellas, voy a despachar rápidamente a unas cuantas de las invitadas y sus estilismos ‘antipunk’.

Diane Von Furstenberg

La diseñadora Diane Von Furstenberg solamente sabía que la temática tenía algo que ver con los años 70. Ella se fue más al ‘hippismo brilli-brilli’. Lo de ir de negro no sé si es por el punk o fue casualidad.

Elle Fanning, de Rodarte

Elle Fanning, de Rodarte. Pues otra que confundió la psicodelia con la velocidad. No termino de entender en qué demonios estaban pensando al vestir a la cría de esa forma, ¡que a esas edades son muy impresionables!

Emma Roberts, Diane Von Furstenberg

Emma Roberts (la sobrinísima de Pretty Woman), vestida por Diane Von Furstenberg. Si la diseñadora no sabía lo que era el punk, menos supo que lo transmitiera el estilismo de su acompañante.

Emmy Rossum, de Donna Karan Attelier

Emmy Rossum, de Donna Karan Attelier. Otra niña, que igual que Roberts, tiene que ver con el punk lo que Vivienne Westwood con el look 50’s. Así que nada, se plantó un vestido de novia con brillitos y tan feliz.

Felicity Jones, de Proenza Schouler.

Felicity Jones, de Proenza Schouler. Sosa es poco. El vestido no dice nada, ni para esta gala ni para ningún otro evento. Por lo demás, al menos no va horrenda.

Hailee Steinfield, de Donna Karan Atelier.

Hailee Steinfield, de Donna Karan Atelier. ¿Es que soy la única persona en este planeta que sabe qué es el punk? ¿En serio? Hailee, ya sé que eres una niña, pero lee un poco sobre el tema, por favor.

Gwyneth Paltrow, de Valentino

Gwyneth Paltrow, de Valentino. Poco apropiada y de paso hecha un adefesio con ese espantosísimo vestido fucsia. Tampoco esperaba nada mejor.

Jennifer Lawrence, de Dior

Jennifer Lawrence, de Dior. Aquí si que estoy un poco decepcionada. La chica me suele gustar, suela acertar, pero ese estilismo a lo ‘femme fatale’ de los 50 no lo entiendo.

Jessica Paré, de Jason Wu.

Jessica Paré, de Jason Wu. El modelito es indescriptible y el maquillaje y el pelo repeinado trasmiten fuerza, pero eso no los convierte en punkies. No me convence.

Karen Elson, de Julien McDonald

Karen Elson, de Julien McDonald. De burbujita Freixenet, con media melena pelirroja impecable… Si me dices que son los Globos de Oro, te contesto que va ideal. Pero no.

Karlie Kloss, de Louis Vuitton

Karlie Kloss, de Louis Vuitton. Un look de viejuna incomprensible el de la modelo, de la que esperaba algo más, la verdad.

Kate Mara, de DelPozo

Kate Mara, de DelPozo. Otra que tal baila: no es punk, no es espectacular, no es… nada. Soso, parece el vestido del baile de promoción de una adolescente.

Kate Bosworth, de Balmain.

Kate Bosworth. Podría llegar a definir ese Balmain de psicodélico o de glam, incluso de rockero siendo muy generosa, pero punkie… Dejo para otro post el hecho de que ella sea guapa pero parezca un muñeco de cera.

Kate Beckinsale, de Alberta Ferretti

Kate Beckinsale, de Alberta Ferretti. Vestido de dama de honor de boda cutre-pueblerina. Si para esta chica un look punk significa ponerse tupé, apaga y vámonos. Mención aparte para sus ‘discretos’ y rockeros pendientes.

Kim Kardashian, de Ricardo Tisci

Kim Kardashian, de Ricardo Tisci, junto a su maridito. Otra que confundió punk con “llévate el vestido más florido y cursi que encuentres”, agravado por un embarazo de octillizos (mínimo) con ceñideces.

Kerrry Washington, de Vera Wang

Kerrry Washington, de Vera Wang. El vestido de tejido brillante con rejilla en el escote es para pegarse un tiro en la cabeza (eso sin exagerar) y los guantes de dominatrix no le pegan lo más mínimo. Una pena.

Kelly Osbourne, de Marc Jacobs

Kelly Osbourne, de Marc Jacobs. Tiene delito que la que más fácil tenía conseguir un estilismo rockero se presentase de hippie descafeinada. Eso sí, llevaba un imperdible en el cinturón. ¡¡¡Uuuuhhhhh!!!

Kirsten Dunst, de Louis Vuitton

Kirsten Dunst, de Louis Vuitton. Es sosa, lo sabe y tiene de rockera menos que una princesa Disney. Al menos es consciente de ello. El vestido no me gusta (demasiado serio) y el pelo y el maquillaje no dicen nada.

Kylie Minogue, de Moschino Cheap and Chic

Kylie Minogue, de Moschino Cheap and Chic. En 2012 el tema fue ByW (Black and White) y a Kylie se le debieron mezclar las ideas. Por lo demás, el estilismo es demasiado clásico y sencillo.

Leslie Mann y Kate Upton, posan juntas en la alfombra roja. La primera, vestida por J Mendel; la segunda, por Diane Von Furstenberg

Leslie Mann y Kate Upton, de J. Mendel y Diane Von Furstenberg respectivamente. Me cuesta decidir quién va peor, pero me quedo con Upton y su look de hermana de la novia con vestido de mercadillo.

Marion Cotillard, de Dior

No es la primera vez que Marion Cotillard mete la pata con un Dior. El de la Gala del MET era simple y aburrido como él solo. Y Marion, guapa, cambia el peinado de vez en cuando.

Mary Kate Olsen

Mary Kate Olsen, vestida de… de ella misma, ¿de quién si no? Las gemelas Olsen (nunca sé quien es quien) confunden el vintage con parecerse a la vieja loca de los gatos y luego pasa lo que pasa.

Nicki Minaj, de Tommy Hilfiger

Nicki Minaj, de Tommy Hilfiger. Si la temática llega a ser ‘la relación entre las chonis de mercadillo y la moda’ lo borda.

Olivia Wilde

Olivia Wilde necesita que alguien le dé un bocadillo, lo primero, y ver alguna foto de los Sex Pistols, lo segundo. ¿Es cosa mía o es todo cabeza?

Renee Zellweger, de Prada

Renée Zellweger, de Prada. O la abuela de Rennée Zellweger, con ese vestido, complementos, peinado y maquillaje tan coñazo.

Rosie Huntington, de Gucci

Rosie Huntington, de Gucci. Esta chica siempre tan discreta… El vestido me horripila, aunque va en su línea habitual, y no pinta nada en el evento al que lo llevaba.

Solange, de Kenzo

Solange Knowles, de Kenzo. Ese look le favorece mucho más, seguro, que las medias rotas y el tartán, pero a veces hay que arriesgar un poco más.

Amanda Seyfried, de Givenchy

Amanda Seyfried, de Givenchy. Últimamente le ha dado por vestirse de señora mayor y no hay ‘dress code’ que le haga salirse del guión. ¡Con lo guapa que es!

Alicia Keys, de Jason Wu

Alicia Keys, de Jason Wu. Chica, con el trasero que tienes, ¿dónde vas con ese vestido? La moda está claro que no es su fuerte.

Ashley Green, de Marchesa

Ashley Green, de Marchesa. De ‘menina’ a ‘punkarra’ hay un océano de diferencia, pero parece que la actriz no pilló el concepto de la fiesta. Por cierto, parece una mesa camilla.

Ashley Olsen, de The Row

La otra. Ashley Olsen, de The Row, su firma. Sin palabras me he quedado, el modelito no es apto ni para la loca de los gatos.

Beyoncé, de Ricardo Tisci. Era la anfitriona y ni por esas pudo dejar por un día sus brillos y sus dorados de choni poligonera. Por no hablar de que parecía un botijo.

Beyoncé, de Ricardo Tisci. Era la anfitriona y ni por esas pudo dejar por un día sus brillos y sus dorados de choni poligonera. Por no hablar de que parecía un botijo.

Blake Lively, de Gucci

Blake Lively, de Gucci. Esta chica siempre va vestida igual. Le da igual que sea la Gala del MET que un desfile, no sabe vestir de otra forma.

Carey Mulligan, de Balenciaga

Carey Mulligan, de Balenciaga. Carey es una actriz de la nueva generación de ‘niñas buenas y aburridas’. Al menos el negro y esas aberturas tienen su punto.

Claire Danes, de Oscar de la Renta

Claire Danes, de Oscar de la Renta. Tiene una cara rara y me cuesta concentrarme en el resto pero: el vestido es ‘sin más’, como ella.

Heidi Klum, de Marchesa

Heidi Klum decidió que iba estupenda vestida como le dio la real gana, de Marchesa. Los vestidos de novia ya cansan un poco, guapa.

Jessica Alba de Tory Burch

Jessica Alba de Tory Burch. Los moños redondos están muy vistos y el vestido es original pero no venía demasiado al caso.

Lena Dunham, de Erdem

Lena Dunham, de Erdem. El vestido es más romántico que punkie, pese al tatuaje carcelario de la actriz de moda entre los hipsters.

Michelle Williams, de Saint Lauren

Michelle Williams, de Saint Lauren. Otra (he perdido la cuenta) que no podría parecer punkie ni aunque quisiera. ¡Vivan los clones!

Sofia Coppola y Marc Jacobs

Sofia Coppola y Marc Jacobs decidieron que no había nada más punk que ir en pijama a una fiesta, la primera, y disfrazado de mamarracho, el segundo.

Taylor Swift, de J. Mendel

Taylor Swift, de J. Mendel. Otra a la que le da igual de que vaya la fiesta que se viste como quiere. Y siempre taaaan discreta…

Rita Ora, de Thakoon

Rita Ora, de Thakoon. El diseño de dos piezas tenía pequeñas cadenitas colgando, pero aún así lo veo excesivamente simple sobre todo teniendo en cuenta que ella suele optar por el exceso.

Rooney Mara, de Givenchy

Rooney Mara. La primera vez que la vi con un Givenchy blanco nuclear me impactó, pero y aburre y mucho. Hay más ropa, bonita.

Kristen Stewart, de Stella McCartney

Kristen Stewart. La diseñadora Stella McCartney es más naif que punk y ese mono en cuestión es un horror y sienta espantosamente mal.

Chloë Sevigny, de Proenza Schouler

Chloë Sevigny, de Proenza Schouler. No es especialmente guapa y no tiene interés en sacarse partido. Madre mía, qué pintas lleva siempre esta chica.

Katie Holmes, de Calvin Klein

Katie Holmes, de Calvin Klein, es una más de las invitadas que creyó que había que ir de novia cadáver. El peinado es anticuado y la cola rota un espanto.

Cameron Díaz, de Stella McCartney

Cameron Díaz, de Stella McCartney. Primero: poner un cinturón de pinchos a un vestido de señora no lo convierte en punkie. Segundo: ¿qué se ha hecho en la cara?

Jennifer Lopez, de Michael Kors

Jennifer Lopez, de Michael Kors. La enésima integrante del club de las chonis poligoneras que no renuncia a su estilo ni aunque la maten (o aunque lo exija la etiqueta).

Linda Evangelista

Con Linda Evangelista tengo que hacer un punto y aparte por motivos obvios. Marchesa es una firma para princesitas, no para punkarras, pero hay formas de conjugar ambas realidades. Desde luego Linda no lo logró. Aún falta por saber si lo intentó: el modelo Isabel La Católica tiene un punto si no punk, sí surrealista: pelo frito (fijaos bien, que tengo razón).

SALVADAS POR LOS PELOS

Pero no todo fue tiempo perdido. Sí que hubo un buen número de asistentes que tuvo en cuenta la exigencia de la organización de inspirarse en el punk para elaborar su look.

Alexa Chung, de Erdem

Alexa Chung, de Erdem. Es del club de las niñas buenas, pero al menos hizo el intento con ese vestido (más de troglodita que de punkie).

Coco Rocha, de Ungaro

Coco Rocha. Iba espectacular con ese diseño de Ungaro. Los botines negros y el estampado felino dan un ligero -muy ligero- toque punk al estilismo.

Dakota Fanning, de Rodarte

Dakota Fanning, de Rodarte. De negro riguroso y con alas estampadas simulando un tatuaje en la espalda.

Dree Hemingway

Dree Hemingway, con rollo vintage y chupa de cuero. Entendió el mensaje pero olvidó que al fin y al cabo se trataba de una fiesta de gala.

Elisabeth Banks, con un Atelier Versace

Elisabeth Banks, con un Atelier Versace. Animal print en las sandalias, dorado y corte militar en la chaqueta. Podría pasar, supongo.

Emilia Clarke, de Ralph Lauren

Emilia Clarke, de Ralph Lauren. El vestido rojo en si mismo no dice nada, el único toque original lo proporciona la melena ladeada y el pendiente de maxi-cruz.

Emma Watso, de Prabal Gurung

Emma Watson, de Prabal Gurung. Los ‘cut outs’ fueron lo más repetido de laGala. Va mona, pero algo aniñada. Claro, es Hermione, qué voy a pedir…

Florence Welch, de Givenchy

Florence Welch, de Givenchy. De negro y con rasgamientos, vale, pero más Chewbacca que punkie. Tampoco ha querido arriesgar con el maquillaje ni con el peinado.

January Jones, de Chanel

January Jones, de Chanel. El vestido es clásico y quiso innovar con el maquillaje a lo replicante y el recogido. Se pasó de extraña.

Jennifer Morrisson, de Donna Karan Atelier

Jennifer Morrisson, de Donna Karan Atelier. El vestido es romántico pero el negro lo hace apropiado y el toque del peinado, un recogido que simula una pequeña cresta, se agradece.

Jessica Biel, de Giambattista Valli

Jessica Biel, de Giambattista Valli. El modelito es infumable y ella se podía haber pintado un poco el ojo, que no le iba a matar.

Miranda Kerr, de Michael Kors

Miranda Kerr, de Michael Kors. Espectacular, sí y los cortes laterales tienen un puntazo. Pero que se cambie de peinado y ‘make up’ alguna vez.

Katy Perry, de Dolce&Gabanna

Katy Perry, de Dolce&Gabanna. No tiene ni idea de qué tenía que vestirse, así que fue de papisa bizantina. Y pese a eso hay algo que me mola, no sé el qué.

Karolina Kourkova, de Mary Katrantzou

Piernas de vértigo aparte, Karolina Kourkova iba espectacular con el pelo hacia atrás y el maquillaje excesivo, el único -aunque contundente- punto punk de su look junto a los zapatos.

Maggie Gyllenhaal

Maggie Gyllenhaal. Me ha costado decidirme pero la conclusión es que el pelo a lo chaval, el collar y el rojo intenso… me gustan y me parece que tienen las suficientes reminiscencias punkies, sin pasarse. Eso sí, le falta maquillaje.

Zandra Rhodes, una de las diseñadoras precursoras del punk

Zandra Rhodes es una de las diseñadoras que más partido sacó a la moda punk y la introductora de las cadenas y los imperdibles en aquella época, algo que sigue vigente hoy día y se ha convertido en un icono. Solo por eso le permito ese estropicio que lleva encima.

Tommy Hilfiger e hija, de ídem

Tommy Hilfiger e hija, de ídem. Ella va muy, muy, muy rara, aunque el vestido en si mismo no me disgusta. Él va fetén. Han sabido adaptar el estilo de la Gala.

Madonna, de Givenchy

Madonna, de Givenchy. Sí, debajo de esa peluca a lo Cleopatra está una de las invitadas que más en serio se tomó la caracterización. Aunque quizá excesivamente dominatrix.

Lauren Santo Domingo, de Alta Costura de Dolce&Gabanna

Lauren Santo Domingo, de Alta Costura de Dolce&Gabanna. El vestido es más decimonónico que punk, pero se salva por el toque del escote de red y el collar.

Miley Cyrus, de Marc Jacobs.

Miley Cyrus, de Marc Jacobs. Desde luego, hay que tener en cuenta que el vestido iba perfecto al tema de la Gala y el pelo también pero… ¿Habéis visto su pelo? ¡Es horrible!

Lily Cole, de Vivienne Westwood

Lily Cole, de Vivienne Westwood. Punkie iba y, por si fuera poco, vestida por la diseñadora fetiche del movimiento. Aún así, hay que reconocer que no es el día que más guapa se la ha visto.

Nicole Richie, deTopshop

Nicole Richie, deTopshop. Pues nada, Nicole decidió que se podía poner un vestido de fiesta blanco impoluto (qué poco original, maja) y con teñirse el pelo a juego ya era punkie. ¡Qué bien!

Sarah Jessica Parker  con tocado punk de Phillip Treacy, vestido de Gilles Deacon y botas Louboutin en tartán.

Sarah Jessica Parker con tocado punk de Phillip Treacy, vestido de Gilles Deacon y botas Louboutin en tartán (no se ven, pero son unas mosqueteras de cuadros, sí, como lo oís). No tengo palabras para describir a ‘Sarita’.

Donatella Versace, de Versace

Donatella Versace se metió en el personaje. Iba espectacular y el vestido (uno de los que luego se iba a vender para recaudar fondos) era una auténtica pasada. El resumen, que si elimináis su cara, el conjunto hubiese sido de diez.

LAS GANADORAS

Y todo lo bueno llega a su fin, así que se acabó la parte divertida y toca hablar de invitadas que no solo supieron de qué iba el asunto sino que iban originales y guapísimas. Ahí van:

Cara Delevigne, de Burberry

Cara Delevigne, con un vestido customizado de Burberry lleno de pinchos, ‘ear cuffs’ (pendientes que suben por toda la oreja), recogido que simula media cabeza rapada, maquillaje excesivo… Maravillosa.

Anne Hathaway, con un Valentino vintage de 1992

Anne Hathaway, con un Valentino vintage del año 1992 y teñida de rubia platino (en honor -dijo- de Debbie Harry, cantante de Blondie) fue una de las sorpresas de la noche. Todo transparencias y sensualidad. Increíble.

Anja Rubik, de Anthony Vaccarello

Anja Rubik, de Anthony Vaccarello. Cuero rojo pasión, detalles metálicos, pelo fantástico y , ante todo, mucha actitud. De diez.

Christina Ricci, de Vivianne Westwood

Una irreconocible Christina Ricci a la que salvo porque llevaba un diseño en tartán de Vivianne Westwood, precursora del punk.

Gisele Bundchen, de Anthony Vaccarello

Gisele Bundchen, de Anthony Vaccarello. Ella es preciosa y su vestido es hiper sexy, llamativo y rockero.

Sienna Miller, de Burberry

Sienna Miller, de Burberry. Generalmente me parece una sosa, pero reconozco que su perfecto de cuero con tachuelas es amor. Los ear cuffs y el tocado de pinchos me encantan, en contraste con el vestido pastel.

Cosas que no ponerte si vas a una gala. De los Goya o de lo que sea.

Ni hace falta que ellos vayan en esmoquin ni es necesario que ellas lleven un vestido ‘Haute Couture’ del diseñador más cotizado del momento. Ir bien vestido es algo mucho más complicado que eso pero, en general, las normas de protocolo en lo que a la ropa se refiere sirven para echar una mano a primerizos y torpes en la alfombra roja.

Y sin embargo, año tras año, evento tras evento, los famosos patrios y extranjeros nos demuestran que es posible meter la pata hasta el fondo pese a que pueden permitirse vestidos de lujo y cuenten con asesores, estilistas, peluqueros y un sinfín de profesionales a su disposición.

Algo que, personalmente, me hace muy feliz como simple mortal sin un duro ni equipo de estilismo.

Alba García iba a la fiesta de graduación de su instituto poligonero. O algo.

Alba García iba a la fiesta de graduación de su instituto poligonero. O algo.

La primera en la gala de los premios Goya 2013 es Alba García, la mozalbeta de la foto superior. No tengo palabras para describir ese Hannibal Laguna, el bolso con zapatos en morado a juego son espantosos y la coleta ladeada con ondas resulta de lo más cursi. Nada apropiada, ni favorecida.

Malena Costa, con vestido de Alex Vidal. Como iba de princesita siniestra lo compensó con una coleta playera. O eso debió pensar.

Malena Costa, con vestido de Alex Vidal. Como iba de princesita siniestra lo compensó con una coleta playera. O eso debió pensar.

Malena Costa es otro ejemplo. El vestido es excesivo se mire por donde se mire. Algo así como un disfraz de Halloween de bruja sexy de fantasía. Y esta chica (que por otro lado es monísima, todo hay que decirlo) tiene un nosequé que hace que parezca aún más disfrazada. ¿No es la típica que está mejor en vaquero y camiseta o en bikini que con traje de fiesta? Pues eso, algo un poco menos recargado hubiese resultado más adecuado y fiel a su estilo.

Macarena Gómez, con vestido de Teresa Helbig, parece una muñeca asesina. El vestido es lo de menos, el pelo y el maquillaje no le favorece nada.

Macarena Gómez, con un diseño de Teresa Helbig, parece una muñeca asesina. El vestido es lo de menos, el pelo y el maquillaje, lo peor.

Macarena Gómez está muy guapa cuando aprovecha su físico de muñequita de porcelana, pero el look diva le va como a un Cristo dos pistolas. Al vestido le sobra la cola-cortina, desde luego ese no es su color (los labios rojos quedarían mejor contrastados y no a juego) y el pelo… no sé qué decir del pelo. Es un auténtico desastre.

Carolina Bang, reina de las transparencias con diseño de Yolancris. Quizá para un espectáculo burlesque....

Carolina Bang, reina de las transparencias con diseño de Yolancris. Quizá para un espectáculo burlesque podría haber tenido un pase….

A Carolina Bang le pasó algo curioso, porque por lo visto había planeado una sesión erótica para esa noche y no se acordaba de que tenía que acudir a la gala de los Goya. Y por eso se presentó con un vestido indescriptible. En su favor solo puedo decir que está tremenda. Pero la elegancia, queda claro, no es una de sus virtudes.

Marta Nieto ha elegido un vestido de Alfredo Villalba con pailletes, bordados, tachuelas doradas, pájaros disecados y escamas de pez volador. Bueno eso último no.

Marta Nieto ha elegido un vestido de Alfredo Villalba con pailletes, bordados, tachuelas doradas, pájaros disecados y escamas de pez volador. Bueno eso último no.

Marta Nieto o ‘vamos a poner cosas en ese vestido, que está muy soso’. Ella va guapa, me gusta el recogido informal y el maquillaje. Y probablemente debajo de las pailletes, las tachuelas, las escamas y todo lo demás, el vestido podría haber tenido una oportunidad. Pero no quiso pecar de discreta. Tranquila, Marta, lo has conseguido.

Adriana Ugarte, con un vestido de Second Skin & Co. No se equivocó solo al leer mal el premio que entregaba.

Adriana Ugarte, con un vestido de Second Skin & Co. No se equivocó solo al leer mal el premio que entregaba.

Adriana Ugarte se equivocó dos veces en la gala de este año. Dio un premio a quien no era y asistió a los Goya como si fuese una adolescente que sale por primera vez una Nochevieja. O si fuese a una fiesta en una discoteca de Ibiza.

Candela Peña subió a por su premio vestida por David Delfín. Un vestido muy minimalista y nada favorecedor.

Candela Peña subió a por su premio vestida por David Delfín. Un vestido muy minimalista y nada favorecedor.

No voy a entrar en si me cae mejor o peor o en si me gustó o no su discurso al recoger el premio. Simpatías aparte, a Candela Peña ese vestido tan sumamente minimalista le quedaba fatal. Ojo, que el estilo me gusta, es original y el blanco nuclear me parece un acierto para chicas de pelo oscuro (muy bien el peinado ladeado y los labios rojos), pero no para su figura: demasiado recto, demasiado ceñido.

Cristina Brondo. Parece Mariah Carey o Jennifer López con esos ajustamientos. Nada favorecedor.

Cristina Brondo. Parece Mariah Carey o Jennifer López con esos ajustamientos. Nada favorecedor.

Cristina Brondo fue una de las innumerables asistentes que se lo jugó todo a un vestido de pailletes en tono nude que le hacía parecer bastante más ancha de lo que es. No sé cómo podía respirar, si es que podía, y no quiero ni pensar lo que debió ser sentarse con eso puesto. ¡Cuánto sufrimiento para nada!

Bueno, como fotos las hay a patadas y no puedo comentar todas una a una, paso a dejaros con la sección ‘No te mataré, pero tampoco te creas que vas divina, guapa’. En ella hay desde chicas jóvenes y guapas disfrazadas de abuelitas hasta gente que se carga un vestido bonito con los complementos o el peinado. Y otras que no tienen salvación alguna, para qué vamos a engañarnos.

María Adánez con un diseño de Moisés Nieto que le ponía encima 15 años.

María Adánez con un diseño de Moisés Nieto que le ponía encima 25 años y un escote muy raro, aunque me gusta el peinado.

Marta Etura, de Dsquared. El diseño no es helénico pese a que así lo entendiese ella con ese cinturón tan extraño.

Marta Etura, de Dsquared. El diseño no es helénico pese a que así lo entendiese ella con ese cinturón tan extraño. Y va sin peinar.

Manuela Vellés con un recargado Óscar de la Renta que no había por donde coger.

Manuela Vellés con un recargado Óscar de la Renta que no había por donde coger. Pasado de moda, arrugado…

Mar Regueras, azulísima con un diseño de Iván Campaña.

Mar Regueras, azulísima con un diseño de Iván Campaña que veo más para la boda de un cuñado que para los Goya. Muy sosa.

Belén Rueda se vistió de Carolina Herrera. Sosita. No entiendo lo de la diadema de raso meramente decorativa a lo Gossip Girl.

Belén Rueda se vistió de Carolina Herrera. Sosita. No entiendo lo de la diadema de raso meramente decorativa a lo Gossip Girl.

Cayetana y Fernando Guillén-Cuervo. Ella va demasiado princesita para mi gusto. El pelo suelto no dice nada.

Cayetana y Fernando Guillén-Cuervo. Ella va demasiado princesita para mi gusto. El pelo suelto no dice nada.

Paula Echevarría, con vestido de Dolores Promesas. Sosa. Y le hace mayor.

Paula Echevarría, con vestido de Dolores Promesas. Sosa. Y le hace mayor. Necesitaré otro post sobre por qué esta chica no debería ser icono de estilo para nadie.

Michelle Jenner, con joyas de Bulgari y vestido de Andrew GN compensó un diseño de abuela con un pelo de 'acabao de salir de la playa'.

Michelle Jenner, con joyas de Bulgari y vestido de Andrew GN compensó un diseño de abuela con un pelo de ‘acabo de salir de la playa y tengo salitre y doy asco’.

María Valverde, fiel a Nina Ricci. Que vuelva a ser morena YA.

María Valverde, fiel a Nina Ricci. Que vuelva a ser morena YA. Con lo guapa que es, podía haber ido muchísimo mejor.

La presentadora Marta Fernández, de Alvarno, no iba muy lograda.

La presentadora Marta Fernández, de Alvarno, no iba muy lograda. Demasiado negro en los ojos, en el pelo, en el vestido…

Irene Visedo, extraña con ese  Diane Von Furstenberg.

Irene Visedo, extraña con ese Diane Von Furstenberg. Otra que quiere parecer una abuelita, yo no entiendo lo de estas chicas de hoy en día.

Irene Escolar llevó un vestido de Bluemarine que no le hacía ningún favor.

Irene Escolar llevó un vestido de Bluemarine que no le hacía ningún favor. No es su color, el pelo estirado no favorece (a nadie, nunca) y el escote hace que parezca muy ancha de hombros.

Goya Toledo con modelo de Elie Saab. El vestido no le parecía bastante recargado, así que se puso todas las joyas que encontró.

Goya Toledo con modelo de Elie Saab. El vestido no le parecía bastante recargado, así que se puso todas las joyas que encontró. Compensó con ‘pelo frito’ estilo californiano, horrible.

Inma Cuesta lució un Lorenzo Caprile. Sosita y me aburre con su pose de diva de los 40.

Inma Cuesta lució un Lorenzo Caprile. Sosita y me aburre con su pose de diva de los 40, me parece que esta chica siempre va igual. El palabra de honor no es lo que mejor le sienta con su pecho.

Ana Fernández, con diseño de Santos Costura. Nude y sirena, está demasiado visto.

Ana Fernández, con diseño de Santos Costura. Nude y sirena, está demasiado visto. Esta gala ha sido una especie de ataque de los clones.

Dafne Fernández, de Stella McCartney. Pailletes en color claro, correcta pero nada original.

Dafne Fernández, de Stella McCartney. Pailletes en color claro, correcta y muy guapa pero nada original. Otra clon más.

Nieves Álvarez llevó un diseño de Stephan Rolland Alta Costura. Otra que se pasaba por allí la mar de discreta.

Nieves Álvarez, de Stephan Rolland Alta Costura. Quería ser la sensación de la fiesta aunque no pintase nada en ella. Desde luego no pasó desapercibida.

Aida Folch (de Armani), junto a Fernando Trueba. Sosa es poco.

Aida Folch (de Armani), junto a Fernando Trueba. Sosa es poco. El pelo estirado y el eyeliner no le quedan bien y no parece ni la mitad de guapa de lo que es.

Norma Ruiz, muy guapa de dorada y con el pelo recogido.

Norma Ruiz, muy guapa de dorada y con el pelo recogido,  aunque demasiado rubia y demasiado burbujita Freixenet.

Melanie Olivares. Choni con brilli-brilli.

Melanie Olivares. Choni con brilli-brilli. Aparecer en ‘Aída’ tiene el peligro de acabar creyéndote el papel y ya no hay solución.

Ana Obregón. Pasaba por aquí con lo primero que pilló por casa y ya que estaba...

Ana Obregón. Pasaba por aquí con lo primero que pilló por casa y ya que estaba…

Y ahora que hemos pasado por los premios menores… llegamos a la mejor sección de todas: Horrores incomprensibles de gente que, en algunos de los casos ni siquiera sé qué demonios hacía en la gala de los Goya.

No podía comenzar esta sección con otra que no fuese ella: Ana Obregón sigue viva, señoras y señores, y así de discreta se puso en la noche del cine español para dejar bien claro a todos los directores y productores que sigue disponible. Que la llamen. Por favor. Puede hacer desde de institutriz-stripper hasta de colegiala si se lo propone. Me la imagino asaltando a Bayona tras la ceremonia, para recriminarle que no pensara en ella en lugar de esa extranjera flacucha de Naomi Wats para protagonizar ‘Lo Imposible’…

¡Qué decir del vestido! La falda tiene una forma inquietante, estructurada pero desigual; el cuerpo ceñido es lo único del vestido que lleva el sello ‘Anita’ (transparencia, una talla menos, brillos); el bolso a juego es de boda de pueblo.

Silvia Tortosa no se sabe si llevaba un tocado de plumas o un pinganillo de diseño rococó.

Silvia Tortosa no se sabe si llevaba un tocado de plumas o un pinganillo de diseño rococó.

Massiel siendo Massiel y vestida de Massiel.

Massiel siendo Massiel y vestida de Massiel. No se puede juzgar a Massiel por el mismo rasero que al resto de humanos.

Kiti Manver y Gisela. Adivinad quién es quién.

Kiti Manver y Gisela. Adivinad quién es quién. Una de madame de época y la otra de mesa camilla.

Miriam Díaz Aroca. El desfile de viejas glorias desfasadas fue lo de más curioso.

Miriam Díaz Aroca. El desfile de viejas glorias desfasadas fue lo de más curioso. El pelo de leona ochentera y los flecos no tienen precio.

María, Carmina y Paco León. María lleva vestido de Gucci. Paco combina Ferragamo, Loewe y Dior.

María, Carmina y Paco León. María lleva vestido de Gucci. Paco combina Ferragamo, Loewe y Dior.

La familia León, madre orgullosa incluida. Aquí, por bien que me caiga, he de confesar que María va hecha un horror: el peinado no es ni bonito ni favorecedor y lo malo es que no es la primera vez que se lo veo. El vestido en si mismo no es feo, pero le sienta fatal: parece que no tiene pecho y la tela le cae encima sin ninguna gracia.

Su hermano, por el contrario, es en mi opinión uno de los invitados masculinos mejor vestidos. A diferencia de Melanie Olivares, el actor que diese vida a ‘El Luisma’ ha sabido superar su personaje poligonero y se ha convertido en un actor con muchísima clase. Viste bien y parece hasta más guapo de lo que es. Por lo demás, es una familia que mola. Mucho.

Antonio Garrido (de Caramelo) y su pareja, de algún extraño planeta.

Antonio Garrido (de Caramelo) y su pareja.

Antonio Garrido iba correcto en cuanto al esmoquin (clásico pero correcto) pero estropea el conjunto con ese pelo ondulado de antiguo latin lover. No obstante, huelga decir que lo que más llama la atención de esta foto es su acompañante, que parece una vigilante de la playa ultrarrubia y siliconada. El vestido que lleva no es horroroso (ni bonito) pero el pelo, el maquillaje y el escote hacen que no te  puedas fijar en el diseño.

Beatriz Montañez no estaba muerta, estaba de parranda, aunque parezca un fantasma con ese look.

Beatriz Montañez no estaba muerta, estaba de parranda, aunque parezca un fantasma con ese look.

Beatriz Montañez es un bellezón y por eso entiendo aún menos el vestido espantoso y totalmente fuera de lugar que se plantó para pasearse por la alfombra roja de los premios del cine español. Por la rodilla, cargándose el protocolo, de raso ceñido que le marca tripa y caderas y con la partes superior arrugada y medio caída. Cosas inexplicables que tienen estos eventos.

Loles León. Sin palabras. Cómo adoro a esta mujer, pese a los zapatos de los chinos.

Loles León. Sin palabras. Cómo adoro a esta mujer, pese a los zapatos de los chinos.

Loles León es mucha Loles León y a quien diga que no le parte la cara. El vestido tiene bemoles, aunque es lo menos malo del conjunto. Liga beige al aire, piernaca a lo Angelina Jolie, zapatos brilli claritos…

Lo que me pasa con Loles es que me encanta y me costaría meterme con ella aunque se hubiese presentado con un zapato en la cabeza.

Assumpta Serna y Scott Cleverdon. Yo quiero uno. Atreveos a decir que no son monisísimos.

Assumpta Serna y Scott Cleverdon. Yo quiero uno. Atreveos a decir que no son monisísimos.

Algo parecido me pasa con esta pareja. Assumpta Serna es una preciosidad y me parece un encanto de chica y ella y Cleverdon quedan ideales uno al lado del otro.

Por eso mismo se me hace tan difícil tener que analizar ese vestido de segunda mano del mercadilllo, con las joyas y el bolsito tipo vintage combinados con el look ‘William Wallace’ que lleva él. Les adoro pero hay que reconocer que el glamour no es lo suyo. Dicho esto, solo puedo añadir que yo quiero un novio así. Con kilt incluido, por supuesto.

ASÍ SÍ (LAS MEJOR VESTIDAS)

Y aunque sea mucho más divertido analizar modelitos horripilantes que conjuntos perfectos, reconozco que unas cuantas actrices dejaron alto el pabellón durante la 27 edición de los Goya.

Esta es mi lista con las afortunadas Mejor Vestidas de este año:

Mar Saura recurrió a Stella McCartney. Me gusta el contraste del blanco nuclear con el rojo de labios.

Mar Saura recurrió a Stella McCartney. Me gusta el contraste del blanco nuclear con el rojo de labios.

Manuela Velasco, de Gucci. Setentero y original.

Manuela Velasco, de Gucci. Setentero y original. Tengo que incluirla en la lista de aprobadas pese a lo mal que me cae.

Macarena García, de Dior. La protagonista de 'Blancanieves' iba guapísima y muy sencilla.

Macarena García, de Dior. La protagonista de ‘Blancanieves’ iba guapísima, muy sencilla y natural con su vestido rojo y su maxi brazalete. Probablemente sea la mejor de la noche.

Juana Acosta acudió enfundada en un Armani Privé. Lo de la mirada intensa debería mirárselo...

Juana Acosta acudió enfundada en un Armani Privé de los que no dejan indiferente. Lo de la mirada intensa debería mirárselo… y lo de que le salga un michelín  por el corte del vestido pese a estar delgadísima.

Joel Bosqued, junto a una guapísima Andrea Duro vestida por Amaya Arzuaga.

Joel Bosqued, junto a una guapísima Andrea Duro vestida por Amaya Arzuaga, sencilla pero elegante y original por el pliegue y el fajín rosa.

Blanca Suárez, con vestido de Emilio Pucci. Negro y con pata al aire, muy Angelina.

Blanca Suárez, con vestido de Emilio Pucci. Negro y con pata al aire, muy Angelina, demasiada carne quizá, pero espectacular. Me gusta la coleta con flequillo.

Amaia Salamanca llevó un espectacular vestido asimétrico de Zuhair Murad.

Amaia Salamanca llevó un vistoso vestido asimétrico de Zuhair Murad. Está muy guapa pese a que el diseño me resulta excesivo.

Aitana Sánchez Gijón con un sencillo Lorenzo Caprile.

Aitana Sánchez Gijón dio una lección de estilo con un sencillo Lorenzo Caprile que le sentaba a la perfección. Muy elegante, como siempre.

Clara Lago con un vestido-sirena de Zuhair Murad. Muy bonito, muy guapa, aunque no para nota.

Clara Lago con un vestido-sirena de Zuhair Murad en azul noche y negro. Muy bonito, muy guapa (lo es, así que lo tenía fácil).

Eva Hache, de Juanjo Oliva. Guapísima y muy original.

Eva Hache, de Juanjo Oliva. Guapísima y muy original. De todos los modelos que lució es sin duda el más favorecedor.

Maribel Verdú con un original diseño de Dior. Me sobraban tantas joyas de Bulgari.

Maribel Verdú con un original diseño de Dior. Me sobraban tantas joyas de Bulgari, pero el vestido es una preciosidad.

Natasha Yarovenko, de Zuhair Murad. Dorados, ceñidos... sello de la casa del diseñador libanés.

Natasha Yarovenko, de Zuhair Murad. Dorados, ceñidos… sello de la casa del diseñador libanés. Igual que con Amaia Salamanca, está guapa pese al exceso.

No salgas como un maniquí del Zara

Estás perfecta. Te has tirado dos meses estudiando looks en las revistas, conoces todas las tendencias y te has comprado el vestidazo más espectacular y que mejor te sienta del mundo. Es Nochevieja, así que has tirado la casa por la ventana y, ya puestos, también te has comprado los zapatos, el bolso y hasta la bisutería a juego. En la tienda/catálogo/blog/revista lo viste exactamente igual combinado y quedaba fetén. Así que te pintas y te vas felizmente al cotillón, al bar o a la fiesta de turno.

Es entonces cuando te das cuenta de que, por algún extraño motivo, ese look tan especial lo lleva otra invitada. Exactamente el mismo. Ya no entro a valorar la posibilidad de que encima le quede mejor que a ti, porque eso ya es rizar el rizo. No es que esa casualidad te vaya a arruinar la noche, pero lo más probable es que se te quede cara de tonta y que incluso ambas tengáis que aguantar estoicamente más de una broma al respecto.

Está bien que hoy en día haya un montón de tiendas de ropa con precios más o menos asequibles y de que prácticamente cualquiera se pueda permitir comprar un vestido de fiesta con el que sentirse una diva, pero Zara, Mango, H&M, Blanco y ese tipo de establecimientos tienen su riesgo. Si bien en un post reciente os mostraba algunos vestidos y prendas de tiendas de moda ‘low cost’ de cara a las fiestas, reconozco que soy la primera en tratar de buscar siempre una alternativa más original para, en definitiva, no acabar pareciendo un maniquí.

Está bien seguir las modas, pero (y esto vale también para salir a la calle una mañana de miércoles) con criterio y estilo propio. Hay distintas maneras de conseguirlo, dependiendo del nivel de creatividad, tiempo y ganas que se le quiera dedicar. Y, claro está, del fondo de armario con el que se disponga en casa.

Primera opción: si quieres estrenar un conjunto completo nuevo, intenta no comprarlo todo en la misma tienda, sino buscar los zapatos, el bolso y los complementos en otro sitio. Y, sobre todo, no hagas mucho caso de los ‘looks’ que crean las dependientas: son el mismo para todas las clientas que les preguntan durante noviembre y diciembre.

Segunda opción: combina una prenda nueva con cosas que tengas por casa. Si te compras un vestido de una de esas tiendas tan populares, intenta que no sea demasiado llamativo y dale protagonismo a los complementos. O mejor aún: compra un top o blusa de esta temporada o bien solo una falda o un pantalón. Se llevan los dorados y los excesos, así que puede ser una buena elección. Combínalo con una parte superior o inferior sencillas (blusa negra con short de lentejuelas, pitillo liso con top brocado…).

Tercera opción: Coge un vestido negro sencillo -corto o largo- que tengas por casa y, si quieres estrenar algo sí o sí, añádele unos zapatos llamativos (en serpiente, con tacón-joya o tachuelas, por ejemplo) o un bolso joya.

Cuarta opción: No te compres nada. Oye, maja, estamos en crisis y seguro que tienes ropa de sobra sin necesidad de dejarte los cuartos un año más. Combina prendas de diferentes temporadas, actualízalas con algún pequeño retoque (cortar un vestido largo y convertirlo en uno de cóctel, coser perlas o pedrería en el escote de una blusa…) y punto.

Quinta opción (mi favorita): sablea armarios ajenos. ¿Que ya te has puesto todos los vestidos que tienes? Haz intercambio con una amiga. O mejor aún: rebusca en el guardarropa de tu madre o incluso de tu abuela; lo ‘vintage’ se lleva y te puedes sorprender de lo que uno puede encontrar entre la ropa de su familia. Claro que eso casi siempre requerirá un mínimo ‘tuneo’ de la prenda en cuestión, para adaptarla a tu cuerpo o darle un toque menos retro, pero eso al gusto de cada cual.

Y si la ropa de otras épocas o personas no os termina de convencer, quizá sí os gusten sus joyas o complementos. Ahí van algunas ideas sacadas de mi colección personal, combinadas con complementos de otras temporadas (es mucho más complicado coincidir que si llevas lo último que hay en la tienda) y cosillas encontradas en mercadillos, etc.

Bolso de mano de mi bisabuela.

Bolso de mano de mi bisabuela.

Bolso de fiesta con cadena. Zara. Hace 5 temporadas. Usado solo para una boda.

Bolso de fiesta con cadena. Zara. Hace 5 temporadas. Usado solo para una boda.

Tocados de inspiración vintage. Los dos de Claire's. Tienen 4 años.

Tocados de inspiración vintage. Los dos de Claire’s. Tienen 4 años.

Cuellos para complementar vestidos o blusas. El de perlas y el de lentejuelas son de Primark, de la pasada temporada. El de tachuelas del mercadillo de Candem Town, en Londres.

Cuellos para complementar vestidos o blusas. El de perlas y el de lentejuelas son de Primark, de la pasada temporada. El de tachuelas del mercadillo de Candem Town, en Londres.

Broches antiguos (o de inspiración vintage). Procedencias muy, muy diversas. Los hay similares en muchas tiendas de bisutería.

Broches antiguos (o de inspiración vintage). Procedencias muy, muy diversas. Los hay similares en muchas tiendas de bisutería.

Collar de fabricación semi-casera. Un lazo, un automático y un colgante.

Collar de fabricación semi-casera. Un lazo, un automático y un colgante.

Y por último, solo para atrevidas mínimamente hábiles con la aguja: hazte tu propio vestido. Te aseguras que nadie lo llevará igual y, además, está la satisfacción de haberlo hecho tú misma. Personalmente me parece la opción más divertida y que más juego puede dar. Si me veis por Santander este fin de año, estad seguras que el modelito es un ‘made in Irene’. Eso sí, no subo la foto para que sea una sorpresa.

Postdata: Este post está dedicado a las fiestas navideñas, especialmente a Nochevieja, pero puede aplicarse perfectamente a la BBC (bodas, bautizos y comuniones) o, en general, a eventos que requieran etiqueta o, cuanto menos, ir arregladita, que diría mi madre. En resumen: originalidad y personalidad. No vistáis todas como maniquíes del Zara.

Cómo salir de fiesta estas navidades sin parecer un árbol de ídem

A ver, se acercan fechas peliagudas en lo que al vestir se refiere y yo no quisiera ir de gurú de nada (qué demonios, me encante hacer de gurú) pero hay algunos consejillos que creo que no están de más para profanas en el mundo de la lentejuela.

Sé que parece una tontería, pero luego me salís por ahí con cada cosa que queda claro que no atendéis a mis sugerencias.

Punto 1. Si un día normal te pones unos vaqueros pitillos, un jersey y botazas planas porque te gusta ir cómoda y natural y te ves disfrazada con algo más complejo, no te plantes un vestido de princesa Disney por muy Nochevieja que sea. Te vas a ver ridícula tú y te van a ver ridícula hasta desde la estación espacial. Busca una opción que no difiera demasiado de tu estilo, por suerte ahora se llevan los pantalones con dibujos tipo brocado, los jerseys con lentejuelas o las camisetas de encaje u otros materiales lujosos…

Algunas ideas…

leggins lentejuelas – HyM 29,95 euros

pantalón brocado doré – Blanco 32,99 euros

camiseta terciopelo – Stradivarius 15,95

top lentejuelas – HyM 19,99

Salir en pantalones está de moda incluso para las fiestas más elegantes. Y, ante la duda, siempre es mejor ir cómoda. Eso sí, hay que sacrificarse y subirse a unos buenos tacones. No se puede tener todo.

Punto 2. Añado más: a menos que vayas a un cotillón ultra-mega-pijo que especifique vestir de etiqueta, huye de los vestidos largos en general. Son muy aparatosos, incómodos (llevar tacones, un vestido vaporoso hasta los pies y varias copas de espumoso es una combinación peligrosa, creedme, lo sé) y casi siempre va a parecer que vas demasiado arreglada para el evento en cuestión. Centrémonos: si en Nochevieja, la noche del año con más borrachos por metro cuadrado os vais a meter en uno o varios bares a bailar, tu ‘long dress’ llegará a casa embarrado, con manchas de kalimotxo, etc. Es decir, esa noche lo hiper-mona y elegante que vayas al salir de casa es inversamente proporcional a lo divina que volverás por la mañana.

En general, la mejor opción son vestidos cortos, tipo cóctel:

vestido flapper – Bershka 39,99

vestido rojo – Zara 59,95

tutu pailletes azul – HyM 29,95 (tb en crudo)

vestido asimetrico – Zara 29,95

Estilos hay cientos, cuestión de gustos. ¿Qué se lleva? Negro-dorado, flecos, lentejuelas, brillos… más es más. El barroco me gusta. ¿Tenéis lo que hay que tener? Entonces mi recomendación es inspirarse en la mítica burbujita Freixenet. Dorado+dorado. Es lo más, pero ojo, hay que saber escoger complementos y huir del ‘chonismo': ni lycra ni escotes excesivos.

Punto 3. Si no sabes andar en tacones, ¿por qué te compras los más altos de la tienda para salir la noche que más horas vas a estar de pie de todo el año? Y, por si fuese poco, muchas recurrimos a zapatos de fiesta baratos porque, total, ¿cuándo te los vas a volver a poner? De verdad creo que las mujeres a veces somos un poco masoquistas. Como fan acérrima de poner las alturas a mis pies, sé que esa noche saldré con unos buenos zancos, pero yo sé moverme en ellos. Si no sois de las mías, en serio, tacón medio o incluso en plano: ¿por qué no llevar un vestidazo de pailletes con media oscura y bota militar para crear contraste (y de paso bailar como una loca sin esguinces)? También valen unas bailarinas o slippers ‘brilli-brilli’. Si pese a mis consejos elegís unos stilettos infinitos, al menos llevad unas manoletinas en el bolso. Me lo agradeceréis.

bailarina brilli – HyM 12,95

Bota motera – Marypaz 43,99

Pues eso, dicho queda. Que luego haréis lo que os dé la gana, ya lo sé. Y me parece estupendo; yo probablemente acabe haciendo lo mismo y saliendo con mi vestido transparente negro inspirado en Zuhair Murad con taconazo. Ridícula sí, pero divina. Eso siempre.